Recomendaciones para padres de niños con Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)

Como ya mencionamos en artículos anteriores, un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) es un conjunto de dificultades en la adquisición del lenguaje que está presente en algunos niños y no es causado por problemas neurológicos, cognitivos, sensoriales, motores o socio-familiares. Surge después de un período de desarrollo normal hasta que no aparece el lenguaje cuando debería (generalmente de los 24 a 30 meses), y afecta a la expresión y/o comprensión del lenguaje, pudiendo implicar a todos, uno o algunos de los componentes fonológico, morfológico, semántico, sintáctico o pragmático del mismo. Aunque existen distintos tipos de TEL, podemos tener en cuenta algunas orientaciones para mejorar la comunicación con niños que presentan este trastorno.

¿Cómo pueden ayudar las familias a los hijos con TEL?

 

La familia es con quien primero interactúa el niño, adquiriendo con ellos los primeros modelos lingüísticos, por lo que deben mantenerse informados y actuar en conjunto con la escuela y los distintos profesionales que intervienen en el trastorno del lenguaje del niño. Para ello, les proponemos a continuación algunas recomendaciones que pueden utilizar en su día a día con el fin de mejorar la comunicación y favorecer el desarrollo del niño con Trastorno Específico del Lenguaje.

  • Fomenten la autonomía personal, evitando conductas de sobreprotección o de rechazo.
  • Estimulen y potencien sus capacidades (especialmente, las lingüísticas).
  • Refuercen sus logros personales.
  • Verbalicen no sólo órdenes y demandas, sino también sentimientos, sensaciones, experiencias, etc.
  • Ayúdenle a que tenga un mayor contacto con su entorno social y natural.
  • El nivel de exigencia tiene que estar acorde a su edad y sus posibilidades reales.
  • No realicen acciones directivas. Debemos conseguir que el niño intervenga y participe en las actividades de la vida familiar.

 

¿Y cómo podemos ayudarles con el lenguaje?

 

  • Hablen más despacio, mirando a los ojos.
  • Pronuncien correctamente, sin exagerar ni gritar.
  • Repitan las oraciones si es necesario y/o intenten decir lo mismo de otra forma.
  • Dejen que se exprese libremente y no respondan por el niño. Hay que atender y escuchar antes de hablar.
  • Utilicen gestos naturales para facilitar la comprensión. También pueden favorecer dicha comprensión con preguntas alternativas.
  • Adecuen el tamaño y la dificultad de los mensajes al nivel del niño. Pueden utilizar frases simples pero correctas.
  • Eviten enunciados interrumpidos o desordenados.
  • Adopten una actitud positiva frente al niño, reforzando y felicitándole ante sus progresos. Deben evitar estrategias o correcciones que tengan una connotación negativa, como “hasta que no me lo digas no te lo doy” o “esto no es así”. En su lugar, repitan la frase o palabra de forma correcta, acortando o ampliando sintáctica o semánticamente si fuera preciso.
  • Eliminen correcciones del tipo “eso no es así”. En su lugar, repetiremos la frase o palabra de forma correcta, acortando o ampliando sintáctica o semánticamente si fuera preciso.
  • Estimulen el lenguaje del niño en distintos lugares y contextos, favoreciendo así el desarrollo del vocabulario y la motivación de su hijo (por ejemplo: el zoológico, la feria, el supermercado, el tren, el circo, etc.). Asimismo, permítanle que explore con distintos tipos de juegos y juguetes (puzles, encajes, cubos, juegos con sonido, distintos materiales, etc.).