Alimentación, Articulación y Deglución

Los profesionales de la logopedia, cuando nos encontramos con patologías del habla debemos hacer una valoración exhaustiva de los órganos implicados en la misma, es decir, los órganos bucofonatorios (OBF).

Tanto la alimentación, como la deglución y la articulación, son procesos que están relacionados entre sí y que deben estar en equilibrio para que haya un correcto desarrollo del sistema estomatognático, el cual está formado por:

Mandíbula, Dientes, Articulación Temporomandibular (ATM), labios, lengua, amígdalas, orofaringe mejillas y paladar. Este sistema también tiene en cuenta las funciones neurovegetativas como son:

  • Respiración
  • Masticación
  • Succión-Deglución

Desde el nacimiento, el niño pasa por diferentes etapas antes de llegar a adquirir un nivel articulatorio correcto.

Para entender cómo funciona este sistema, haremos una pequeña explicación de cada una de las etapas por las que pasa el niño hasta adquirir una correcta capacidad de articulación.

En primer lugar, debemos tener en cuenta qué tipo de alimentación tomó al bebé  durante los primeros meses de vida, ya que, la posición y movimientos de la lengua varían en función del tipo de alimentación dada; materna o artificial.

La alimentación materna implica una un movimiento alterno de ascenso y descenso de la mandíbula. Cuando esta baja el pezón estimulado se encuentra ubicado entre el paladar duro y el blando, de modo que, cuando la mandíbula baja, hay una reducción de la presión y, entonces, se produce la succión. Durante este proceso, la lengua oprime el pezón en todo momento.

Cuando un bebé  se alimenta con ayuda del biberón, los patrones antes mencionados se ven alterados. Por un lado, cuando la mandíbula sube hace presión sobre la tetina del biberón entre la encía superior y el ápice lingual, de manera que, parte del contenido vuelve al biberón, con lo que el bebé tiene que presionar la tetina con la lengua en un movimiento antero-posterior para conseguir que el alimento llegue a la boca.

Este patrón hace que la lengua esté en una posición retrasada, sin embargo, esto debe ir cambiando con el tiempo, ya que, de no ser así, la lengua puede adquirir una posición inadecuada provocando otros tipos de alteraciones, como deglución atípica o dificultades en el habla.

Una vez finalizada esta primera etapa de deglución, tiene lugar la deglución llamada secundaria, caracterizada por un contacto permanente de los molares, la lengua se encuentra en una posición más anteriorizada sin interponerse entre las arcadas dentarias ni presionando los incisivos.

Teniendo en cuenta estos aspectos nos podemos preguntar:

¿Qué diferencias hay entre un patrón de deglución correcto y un patrón patológico?

Cuando un niño no evoluciona de manera correcta a nivel de deglución, es decir, cuando presenta un patrón de deglución alterado, podemos encontrarnos con la denominación deglución atípica o infantil.

No sólo la posición incorrecta de la lengua provocaría esta alteración, sino una alimentación inadecuada también puede ser susceptible de provocar alteraciones en el sistema estomatognático.

Como ya hemos comentado, para que haya una deglución correcta, la lengua no debe estar colocada de manera interdental, ni presionar a los incisivos, ya que esto podría provocar una protrusión de las arcadas dentarias, malformación de la oclusión, deglución atípica y alteraciones en la producción de determinados fonemas del lenguaje.

Por otro lado, el tipo de alimentación también es muy importante y determina, en gran medida, la movilidad y tonicidad de los órganos implicados en el habla.

Los niños que continuamente comen alimentos blandos como papillas, purés, etc. tienen más posibilidades de adquirir un patrón de deglución alterado, además, presentarán una relevante hipotonicidad los OBF y un posicionamiento lingual incorrecto. En cambio, los niños que acostumbran a comer alimentos que precisan masticación, presentarán una musculatura orofacial más fuerte y una buena movilidad de estos órganos, aspectos que ayudarán al desarrollo de la articulación.

Otros factores que pueden provocar un patrón de deglución incorrecto y alteraciones en la producción del habla (dislalias) son:

  • Maloclusiones
  • Ortodoncias
  • Síndrome del respirador bucal
  • Paladar ojival

A partir de aquí  podemos observar y entender un poco mejor la relación entre alimentación, deglución y articulación.

 

El buen funcionamiento de cada una de estas funciones implicará  un desarrollo favorable en las siguientes funciones, por ello, es importante tener en cuenta que, cualquier alteración que se dé en alguna de estas funciones, será susceptible de ser valorada por el profesional correspondiente con la finalidad de evitar otros tipos de disfunciones.