Cómo puede influir una deglución atípica en la articulación del habla

Como ya sabemos, la deglución atípica es una anomalía en la posición y el uso de la lengua que provoca un patrón deglutorio inadecuado. Se llama atípica por la presión que ejerce la lengua contra los incisivos en el momento de la deglución. Este tipo de deglución se identifica con la definición que se hace de la «deglución infantil» porque inicialmente el bebé posee un reflejo de succión-deglución con características similares.

Con frecuencia, nos encontramos con niños que requieren tratamiento logopédico debido a la presencia de una deglución atípica y, tras la valoración o la observación del niño al hablar, comprobamos que las dificultades del niño no se limitan únicamente a la deglución, sino que se extienden también a la pronunciación de los sonidos.

 

¿Por qué una deglución incorrecta influye en el habla?

 

La deglución y la articulación son procesos que están relacionados entre sí y que deben estar en equilibrio para que haya un correcto desarrollo del sistema estomatognático. Deben tener en cuenta que la estructura músculo-esquelética que empleamos en la masticación y la deglución es la misma que utilizamos para la articulación de los sonidos, por tanto, si existe una alteración funcional de la musculatura durante la deglución, probablemente ésta influirá en el habla. La presencia de hábitos orales deformantes, como el empuje lingual, se encuentra íntimamente relacionado con las dislalias (dificultad en la articulación de uno o más sonidos), especialmente de aquellos sonidos que requieren la acción de la lengua. No obstante, si un niño presenta deglución atípica no significa que necesariamente tengan que aparecer dichos problemas, simplemente se trata de una mayor predominancia.

A continuación, les proponemos un ejemplo para comprender mejor la relación entre ambos procesos:

La mayoría de personas realizamos una deglución correcta, es decir, apoyamos la lengua en el paladar para tragar el alimento. Además, con frecuencia colocamos el ápice lingual en el paladar en reposo (con la boca cerrada), ya que constantemente debemos tragar saliva (imagínen la cantidad de veces que tragamos saliva en un sólo día) y, por ello, colocamos la lengua en esa posición de manera innata, resultando más cómodo para la deglución. Por el contrario, un niño que presenta una deglución atípica con una interposición de la lengua entre los dientes, por ejemplo, entenderá como algo «normal» la colocación de la lengua relajada entre los dientes o en el suelo de la boca (desencadenando así también una respiración bucal). Esta tendencia a la protrusión lingual puede afectar en la pronunciación de sonidos como la /s/ (que suele sustituirse por /z/), la /l/ o la /r/, pues éstos se articulan con movimientos ascendentes de la lengua. Por esta razón, para un niño con deglución atípica, estos movimientos ascendentes de la lengua serán complicados de ejecutar, ya que no están acostumbrados a utilizar la lengua de igual forma, cambiando por tanto el punto de articulación de algunos sonidos.

Si detecta la presencia de una deglución incorrecta en su hijo o necesita más información, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Una detección e intervención precoz de la deglución atípica le permitirá al niño eliminar aquellas conductas nocivas antes de que representen un problema importante en su desarrollo.