Diferencias entre dislexia y retraso lector

La dislexia es un trastorno en el aprendizaje de la lectura, el cual imposibilita una correcta comprensión de la misma. Sus manifestaciones son muy variadas, dependiendo de la edad del niño y de la intensidad del trastorno, aunque es frecuente observar dificultades en las funciones relacionadas con la memoria, el vocabulario, las áreas motrices y el habla. Éstas nos permiten tener las primeras sospechas durante la etapa preescolar, pues existen niños en los que ya se pueden detectar alteraciones significativas en el lenguaje (los padres refieren dificultades para la pronunciación de algunos sonidos, escasa vocalización), la motricidad (el niño es algo «torpe» cogiendo el lápiz o dibujando, presenta mala caligrafía, etc.), la percepción y la falta de madurez en general. Además, estos niños presentan un nivel normal de inteligencia y apropiadas oportunidades socio-culturales.

El diagnóstico precoz de los niños disléxicos resulta esencial para un correcto desarrollo académico, por ello, es necesario saber reconocer estos primeros síntomas de alarma, así como conocer las diferencias entre un niño con dislexia y un niño con un mero retraso en la lectura, ya que a veces pueden ser fácilmente confundidos en el colegio.

Principales diferencias entre dislexia y retraso lector

Ya hemos visto que la dislexia consiste en un trastorno específico de la lectura, pudiendo encontrar distintos tipos de dislexia en función de las dificultades que presenta cada niño: dislexia visual (mal funcionamiento de la ruta visual, léxica o directa, por lo que el sujeto no presenta grandes dificultades en la lectura a través de la conversión grafema-fonema de palabras regulares), dislexia fonológica (mal funcionamiento de la vía fonológica o vía indirecta que utiliza la conversión grafema-fonema para acceder al léxico), o dislexia mixta (fallan ambas rutas). Este trastorno es un problema que persiste en el tiempo a pesar de una intervención especializada, es decir, el niño con dislexia puede compensar sus dificultades lectoras y mejorar en la precisión o la velocidad lectora, pero el trastorno siempre está presente. Por esta razón, la dislexia no se diagnostica antes de los 8 años, edad en la que el niño llega a una etapa de consolidación de la lectura.

A diferencia de la dislexia, el retraso lector puede estar producido por causas pedagógicas, emocionales, sociales y/o biológicas:

  • Factores biológicos: baja capacidad para aprender a leer por déficit intelectual, alteraciones en el estado sensorial y físico del niño (baja audición, problemas visuales, baja nutrición…).
  • Factores emocionales: los problemas emocionales, como la angustia, la depresión o problemas de autoestima, disminuyen la capacidad para aprender.
  • Factores pedagógicos: una inadecuada enseñanza puede afectar el aprendizaje de la lectura por no estar adaptada al niño individual, no ser sistemática o el profesor no utiliza un método apropiado.
  • Factores socio-culturales: la deprivación cultural es otra de las causas en el retraso lector, ya que es sabido que los niños que tienen experiencias con libros  y poseen un buen vocabulario, presentan mayores posibilidades para captar y asimilar los significados de las letras.

 

Por otra parte, los niños con retraso lector presentan dificultades que no se acogen a ningún subtipo de dislexia pura, pues éstas se encuentran en ambas rutas de lectura (tanto en la ruta visual como en la fonológica), y el patrón lector de un niño con retraso lector no difiere cualitativamente del patrón de un niño lector normal. La diferencia radica en los resultados cuantitativos: éstos son bastante peores que los de un compañero de la misma edad (menor número de palabras leídas, mayor número de errores, etc.), pero si comparamos a este niño con retraso lector con otro de su mismo nivel lector (no de su misma edad cronológica), no se encuentran prácticamente diferencias. Además, este retraso en el aprendizaje de la lectura provoca dificultades en todas las materias escolares, pero con intervención logopédica, los niños mejoran rápidamente. Así, podemos afirmar que un niño que tiene un retraso en la lectura de causa conocida (intelectual, motivacional, ambiental, etc.) con dificultades en otras áreas curriculares, no es un niño disléxico, sino un niño con retraso en lectura. Ahora bien, en este caso también está fallando algún componente del proceso lector, por lo que se requiere una intervención especializada igualmente.

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