Dislexia en adultos

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Como describimos en artículos anteriores, la dislexia es un trastorno del aprendizaje de la lectura de origen neurobiológico que acompaña a la persona durante toda su vida. Afecta de manera persistente a la decodificación fonológica (exactitud lectora) y/o al reconocimiento de palabras (fluidez y velocidad lectora), y suele ir acompañado de dificultades en la escritura. La dislexia interfiere en el rendimiento académico de la persona, pero no sólo se manifiesta en el área escolar, sino que también puede manifestarse en el ámbito laboral y social. Por ello, es esencial la detección temprana con el fin de ofrecer a la persona todas las ayudas indispensables para su óptima adaptación al proceso de aprendizaje que empieza en la infancia y continúa a lo largo de su vida.

La mayoría de los casos de dislexia se detectan en edad escolar y son tratados de forma adecuada, pero existe un porcentaje de personas que sufren dislexia y no lo saben, lo que supone una enorme fuente de frustración e inseguridad para ellas, ya que se ven constantemente sometidas a presiones, estrés, esfuerzo, etc.

Es importante recordar que la dislexia se da en personas con un cociente intelectual normal, aunque hayan sido considerados malos estudiantes y/o desatentos durante la etapa escolar. La mayoría de estas personas esconden o simulan su trastorno gracias a su inteligencia y a que han aprendido una serie de estrategias que le permiten compensar sus dificultades y, gracias a estas estrategias, tienen éxito en su desarrollo profesional, generalmente relacionado con la creatividad, el diseño, el marketing, etc.

¿Cuáles son las características más comunes entre los adultos con dislexia?

  • Dificultad para organizarse.
  • Dificultad para reconocer direcciones y/o de lateralidad (derecha-izquierda).
  • Dificultad para seguir una secuencia de instrucciones.
  • Olvidar con facilidad fechas, citas, nombres, etc.
  • Problemas de memoria a corto plazo.
  • Dificultades para retener lo que acaban de decir y devolver la información.
  • Torpeza motriz o, por el contrario, agilidad motriz.
  • Problemas de concentración.
  • Necesidad de métodos de estudio predominantemente visuales (mapas mentales, esquemas, dibujos, etc.).
  • Cometer faltas de ortografía y acentuación persistentemente, a pesar de conocer las reglas.
  • Lectura lenta o poco fluida (o rápida pero sin comprensión).
  • Necesidad de releer con frecuencia un texto para tener una mejor comprensión.
  • Saltarse renglones al leer.
  • Durante la lectura de palabras no muy frecuentes, mayor posibilidad de no identificaras e “inventar” su lectura.
  • En la escritura pueden aparecer omisiones, sustituciones, inversiones, etc.
  • Problemas de cálculo mental.
  • Dificultad para memorizar las tablas de multiplicar o en la lógica matemática.

¿Puede tratarse la dislexia en adultos?

La dislexia es un trastorno crónico, por tanto, aunque una persona haya tenido la oportunidad de recibir tratamiento durante la infancia, debe seguir aprendiendo y esforzándose cuando llega a la edad adulta. En el caso de que el adulto con dislexia no haya recibido tratamiento previamente, la intervención deberá comenzar lo antes posible, realizando una evaluación detallada con el fin de conocer los procesos lectores que se encuentran alterados. A partir de esta evaluación, la intervención se centrará en las dificultades observadas en el sujeto durante la lectura con el fin de mejorar los procesos lectores y/o compensar dicho procesos mediante estrategias. Si desea obtener mayor información acerca de los tratamientos de dislexia en adultos, no dude en contactar con nosotros.