Influencia de los hermanos en el desarrollo del lenguaje

Aunque a veces no se le da la importancia que tiene, los hermanos suponen un gran impacto en la vida de sus hermanos pequeños y son el modelo a seguir en numerosos aspectos, tales como el desarrollo del lenguaje, la alimentación, la personalidad, etc. Deben tener en cuenta que los niños pasan la mayor parte del tiempo juntos, se entretienen jugando, haciendo dibujos, etc.; y es ahí donde se afianza el desarrollo del lenguaje y las relaciones interpersonales. Los hermanos mayores suelen corregir e intentan guiar al hermano pequeño en sus conductas y en la realización de diversas actividades, y para ello emplean constantemente el lenguaje.

Podemos decir que, por un lado, los hermanos mayores proporcionan un modelo práctico de conducta que los más pequeños observan y asimilan; pero por otro lado, pueden ser una influencia negativa en la adquisición de malos hábitos, como una deglución atípica, una pronunciación incorrecta de los sonidos, etc.; ya que los niños pequeños son susceptibles de recoger o tomar como normales los malos hábitos de sus hermanos.

Pero ¡ojo!, también puede ocurrir al revés, es decir, algunos hermanos mayores también pueden presentar dificultades en el lenguaje. Esto en ocasiones se debe a los celos que presentan tras el nacimiento del hermano pequeño, los cuales se reflejarán en el desarrollo y la conducta del niño. Es normal que con la llegada del hermano, los padres tengan que compartir el cariño y el afecto, por tanto, algunos niños sienten que ya no tienen la atención exclusiva de los padres e intentan reclamarla como sea, siendo una de las formas el lenguaje, que se verá retrasado con respecto a la edad del niño, ya que éste se comportará de manera infantil, pues pensará que de esta manera puede volver a ocupar su lugar inicial (también es frecuente, por ejemplo, en el uso del chupete o el biberón).

Recomendaciones para crear una buena relación entre hermanos

 

La interacción entre hermanos es un potenciador del desarrollo, una relación especial en la que son múltiples las experiencias, momentos y confidencias compartidas, y esto va a contribuir de una forma asombrosa al desarrollo.

Con los hermanos se experimentan múltiples situaciones con sus correspondientes sensaciones y sentimientos, se interactúa de igual a igual, contribuyendo y enriqueciendo el desarrollo social. Asimismo, contribuyen al desarrollo afectivo, se comparte, se convive y se sienten afectos.

Por esta razón, los adultos deben entender y ser conscientes en todo momento de esta situación y es fundamental para ello no comparar a los hermanos, buscar el apoyo entre ambos, que se den cuenta de que las metas de cada uno de ellos son objetivos comunes, que colaboren y que se ayuden. A continuación, les proponemos algunos consejos para lograr una buena relación entre hermanos y, por consiguiente, un desarrollo favorable:

  • Evitar comparar: no hagan juicios comparativos entre los niños o comparen su desarrollo lingüístico, valoren las actitudes de cada uno en su momento, pero sin comparar (por ejemplo, puede que un niño tenga mejores habilidades en la articulación de sonidos y el hermano sea más rápido en el aprendizaje de vocabulario o desarrollo morfosintáctico).

  • Crear un clima de colaboración: los niños pueden ayudarse mutuamente en las distintas actividades que realicen y en el desarrollo de las habilidades lingüísticas (vocabulario, construcción de oraciones, articulación de sonidos, rimas, etc.).

  • Dediquen tiempo y atención similar a ambos por separado y juntos: presten atención al tiempo que dedican a cada niño, no se centren en uno de ellos porque sea más pequeño o porque necesite más atención por la causa que sea (excepto si se trata de un recién nacido, que requiere más cuidados).

  • Dejar tiempo para ellos solos: los hermanos deben tener momentos de juego, de complicidad solos, sin la supervisión de los padres. Así, los niños comparten experiencias, se hacen cómplices, se cuidan el uno al otro, etc.

  • Turnos de atención / intervención: si están atendiendo o hablando con uno de ellos y el hermano pide atención, no deben dársela, pues el niño debe aprender que es el momento del hermano y que cuando terminen de atenderlo o hablar, le tocará a él. De esta forma, trabajamos los turnos de atención y de intervención en las conversaciones.

  • Nadie nace enseñado: el hermano pequeño puede sentirse mal por no saber hacer o decir las mismas cosas que su hermano sí sabe, por ello deben hacerle ver que nadie nace enseñado, y que el hermano mayor también tuvo que aprender todas las cosas que ahora sabe hacer o decir.