La plasticidad cerebral en los niños

Las funciones cerebrales se consideran una parte fundamental en los procesos de aprendizaje y el éxito educativo, y el ambiente que rodea al bebé es un aspecto de vital importancia, pues todos los estímulos que vienen de su entorno influyen en la estructura de su cerebro. Por ello, si las condiciones del medio ambiente son favorables al desarrollo cerebral, un niño tiene la oportunidad de potenciar sus habilidades de manera importante.

Cada niño nace con una carga genética en la que se incluyen todas sus potencialidades y presentan algunas respuestas reflejas que les permiten sobrevivir y comenzar su adaptación al nuevo espacio de vida. Estos niños nacen con miles de neuronas que deben comenzar a establecer conexiones unas con otras y, para ello, es necesario que el bebé entre en contacto con su medio ambiente, de manera que cuando el niño recibe un estímulo del exterior, se genere una sinapsis o conexión neuronal.

Los estímulos son recibidos a través de los sentidos (con sus oídos, lengua, labios, ojos, nariz, manos, etc.) y las diversas sinapsis que se producen dan lugar a estructuras funcionales en el cerebro, las cuales constituyen la base fisiológica de las formaciones psicológicas que configuran las condiciones de aprendizaje. Por tanto, el cerebro del niño se transforma de acuerdo con los estímulos enviados desde su entorno inmediato, y a esa capacidad que tienen los niños durante los primeros años de vida de asimilar la estimulación de su alrededor es lo que se denomina plasticidad cerebral. Posteriormente, la plasticidad continúa presentándose en todas las etapas del desarrollo, pero nunca con la intensidad que se manifiesta en los períodos sensitivos del desarrollo, especialmente esos 3 primeros años de vida.

¿Por qué es importante la implicación de los padres?

 

 

La implicación de los padres es importante porque son el entorno más inmediato del niño, por tanto, son los máximos responsables de los estímulos que los bebés y/o niños pequeños reciben en esta etapa. La manera en que los padres crían a sus hijos modula la plasticidad cerebral, pues el cerebro de los niños cambia la forma de las diferentes áreas corticales en función de la actividad física, mental y de interacción con el medio ambiente. Si los padres son capaces de llevar a cabo una estimulación adecuada en la que consigan que el bebé presente una buena actividad, movimiento, interés por las cosas, etc.; mediante los recursos ambientales que tienen a su alrededor (visuales, táctiles, auditivos, de movimientos, espaciales, afectivos, emocionales, etc.), éste mantendrá un buen desarrollo cerebral.

Además, deben tener en cuenta otros aspectos como la nutrición, pues una mala alimentación impacta en el correcto cableado cerebral; las experiencias negativas, que pueden dejar daños permanentes que se relacionan con dificultades de aprendizaje; el desarrollo emocional y cultural.

¿Qué ocurre con los niños que sufren daño cerebral adquirido?

 

Además de potenciar las habilidades de cada niño a partir de los estímulos recibidos durante los primeros años de vida, la plasticidad cerebral permite la adaptación del sistema nervioso para solucionar o contrarrestar los efectos que una lesión puede causar en las neuronas, permitiendo el crecimiento de nuevas sinapsis o conexiones neuronales tomando como punto de partida la neurona que se encuentra dañada.

Esta capacidad del cerebro es mucho mayor en edades tempranas del desarrollo que en la etapa adulta, ya que es más fácil la posibilidad de aumentar el número de interconexiones entre neuronas. Por esta razón, cuando un niño presenta daño cerebral adquirido, debe iniciarse un programa de atención temprana lo antes posible, de manera que se aprovechen las estructuras del sistema nervioso central que aún conservan su funcionalidad. De este modo, las estructuras que se encuentran sanas puedan encargarse de realizar la función de las estructuras dañadas, reforzando y/o generando circuitos neuronales nuevos que permiten que la adquisición de funciones no sea tan dificultosa.