Lectoescritura en niños con Trastorno Específico del Lenguaje

En artículos anteriores vimos que un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) es un conjunto de dificultades en la adquisición del lenguaje que está presente en algunos niños y no es causado por problemas neurológicos, cognitivos, sensoriales, motores o sociofamiliares. Surge después de un período de desarrollo normal hasta que no aparece el lenguaje cuando debería (generalmente de los 24 a 30 meses), y afecta a la expresión y/o comprensión del lenguaje, pudiendo implicar a todos, uno o algunos de los componentes fonológico, morfológico, semántico, sintáctico o pragmático del mismo.

Por lo general, las dificultades de los niños con TEL se dan tanto a nivel expresivo como comprensivo, aunque cada niño presente unas características particulares y distintas al resto de niños con TEL. En estos niños se dan errores lingüísticos que no se corresponden con los usuales en los procesos de adquisición del lenguaje (es más bien una desviación), pero algunas habilidades propias de su edad sí que están preservadas. Así encontramos, por ejemplo, que niños con 6 años pueden pronunciar la /rr/ perfectamente, mientras que otras más simples o primitivas están alteradas.

¿Cómo afectan estas dificultades en la adquisición de la lectura?

A partir de los 6 años, estos niños que presentan un TEL van a presentar también dificultades en la adquisición de la lectoescritura, pues quedan afectadas las mismas dimensiones que en el lenguaje oral. Deben tener en cuenta que el nuevo código que aprenden los niños en la etapa escolar es, con algunas diferencias, una representación gráfica del desarrollo lingüístico adquirido. Por esta razón, si un niño con TEL tiene dificultades fonológicas en el lenguaje oral, estas dificultades probablemente aparecerán en los procesos de codificación de las palabras durante la lectura.

Por este motivo, aunque el niño haya mejorado en sus habilidades lingüísticas orales, resulta imprescindible seguir la intervención durante la etapa escolar, centrándola en este caso en la adquisición de la lectoescritura.

¿Cuáles son las dificultades más frecuentes?

Aunque hay niños con TEL que presentan un rendimiento medio en lectura y escritura, otros muchos niños suelen tener dificultades para su aprendizaje, entre las que podemos citar las siguientes:

  • Dificultades para recordar el alfabeto.
  • Errores de lectura y escritura como:
  • Cambiar el orden de las letras-sílabas dentro de las palabras (inversiones).
  • Omitir o añadir letras, sílabas o palabras (omisiones y adiciones).
  • Confundir letras simétricas «en espejo» (rotaciones).
  • Cambiar unas letras por otras.
  • Unir y separar palabras de forma inadecuada.
  • Inventarse palabras al leer.
  • Tener una baja o nula comprensión lectora.
  • Lectura lenta con vacilaciones, rectificaciones, silabeos y pérdida de línea.
  • Rechazo de tareas escolares que implican lectura y escritura.
  • Dificultad para integrar las reglas ortográficas trabajadas en clase.
  • Dificultad para realizar dictados (no sigue, se pierde, etc.).
  • Dificultades significativas en la calidad de la grafía y la organización del espacio.
  • Mayor dificultad para el aprendizaje de lenguas .

Además de las dificultades propias de la lectoescritura, los niños con TEL pueden presentar también dificultades en aspectos como la memoria, la tención, la percepción, la orientación y la secuenciación: problemas para organizar y ordenar su material, dificultades a la hora de copiar de la pizarra, baja memoria para datos e instrucciones, dificultad para recordar lo aprendido el día anterior, con el ritmo, etc.

 

Algunos consejos que deben tener en cuenta

  • Es necesario que potencien, tanto en la escuela como en casa, los aspectos funcionales del lenguaje mediante actividades donde la lectura y la escritura cumplan un fin con significado para el niño, como escribir la lista de la compra, hacer listado de cosas para llevar a una excursión, escribir una historia, etc.
  • Utilicen apoyos visuales para salvar las dificultades de comprensión: vocabulario con imágenes-palabras, calendarios y horarios que favorezcan la organización de los niños, trabajar nuevos conceptos con esquemas visuales, mapas conceptuales o murales; etc.
  • Reforzar las áreas y/o habilidades en las que el niño se sienta cómodo y potenciarlas al máximo.
  • Dar una sola instrucción es mucho más efectivo que ir dando una orden detrás de otra.
  • Favorecer aprendizajes a través de salidas culturales, proyección de películas, excursiones, etc.
  • Continúen reforzando las habilidades de conciencia fonológica como base importante para el aprendizaje de la lectura (por ejemplo: veo-veo, deletrear palabras, buscar palabras que riman, buscar palabras que empiecen o terminen por una misma letra, etc.).