Terapia Miofuncional en el habla

La terapia miofuncional es el conjunto de praxias que se aplican en un tratamiento rehabilitador del habla con el fin de mejorar la capacidad articulatoria del sujeto. Por praxias entendemos los distintos ejercicios que se realizan con el aparato bucofonador (lengua, labios, paladar y mandíbula), los cuales pueden tener diversas finalidades, como pueden ser la tonificación del órgano implicado, la precisión práxica o la relajación de algunas zonas concretas. Cualquiera que sea el objetivo, el tratamiento miofuncionalterapia-miofuncional es solo una parte de la rehabilitación logopédica y éste debe complementarse con un trabajo postural, respiratorio, auditivo y tratamiento directo de los sonidos afectados.

Para llevar a cabo una terapia miofuncional, es necesario tener un conocimiento previo de la fisiología muscular que interviene en el habla. Si atendemos a la manera en que articulamos las palabras, podemos comprobar que nuestros órganos tienen una disposición diferente o realizan un movimiento distinto en función de los sonidos que pronunciamos. Por ejemplo, para articular la palabra “pala”, primero mantenemos los labios juntos y apretados. Después, los labios se separan y la lengua presiona contra los alveolos y desciende hacia el suelo de la boca.

Si una persona presenta un trastorno de habla, es necesario realizar una valoración de los órganos mencionados previamente con el fin de averiguar cuál o cuáles son los que requieren una ejercitación específica dentro de la terapia general. Por esta razón, encontramos diversos grupos de ejercicios que trabajan órganos diferentes:

–          Praxias labiales: apretar y aflojar los labios sin abrir la boca, sostener una pajita, silbato o cualquier objeto sólo con los labios, etc.

–          Praxias linguales: sacar y meter la lengua alternativamente, llevar la punta de la lengua de una comisura labial a la otra, empujar con la lengua la parte interna de las mejillas, etc.

–          Praxias palatales (contacta el dorso de la lengua con el paladar duro): hacer gárgaras, articular /k/ y /g/, toser, etc.

–          Praxias mandibulares: abrir y cerrar la boca alternativamente, apretar los dientes y aflojarlos, etc.

Según la edad del sujeto, los ejercicios se modifican o adaptan a las necesidades del mismo. En el caso de los niños, las praxias suelen ir acompañadas de material visual o cuentos que aumentan su atención en el ejercicio.