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  • Actividades para desarrollar el lenguaje en verano

    Como ya vimos anteriormente, el lenguaje es una destreza que se aprende de forma natural, a través de una serie de intercambios con el entorno que rodea al niño, por lo que la estimulación debe realizarse de la misma manera, a través del diálogo y el juego. Es por ello que en este artículo nos centramos en el juego como herramienta para favorecer el desarrollo del lenguaje de los niños, especialmente de aquellos con edades comprendidas entre los 2 y 4 años que comienzan un nuevo ciclo en la escuela y necesitan reforzar su aprendizaje durante las vacaciones. Además de juegos, les proporcionamos también algunos consejos que mejorarán dicho desarrollo:

     

    Orientaciones para el desarrollo del lenguaje en verano:

     

    • Evitar el uso de botellas especiales para niños (similares a la forma del biberón) o pajitas (habituales en los granizados cuando llega el verano). En su lugar, es mejor que el niño aprenda a beber de cualquier vaso o a utilizar cuchara para favorecer el desarrollo de la musculatura orofacial.

     

    • Aprovechen los entornos diferentes o nuevos para el niño, trabajando así el vocabulario en distintos contextos (playa, montaña, camping, hotel, piscina, etc.) y ampliando su léxico. Pueden tomar fotografías y, posteriormente, cuando estén en casa, repasar el vocabulario aprendido. Esto, además, les permitirá trabajar el lenguaje descriptivo o narrativo.

     

    • Otra opción es jugar al veo-veo en las situaciones comentadas previamente. Este juego permite desarrollar la conciencia fonológica de las palabras (clave en el aprendizaje de la lectoescritura), pues los niños deben pensar en la primera letra de las palabras (“veo una cosa que empieza por la letra…”). De esta forma, trabajan la conciencia fonológica de las palabras a la vez que refuerzan el vocabulario de los niños.

     

    • Inflar globos mejora el tono de los músculos de la cara (especialmente de los labios), lo que permite una mejora vocalización y pronunciación de las palabras, siendo éstas más precisas, pues los labios tienen un mayor tono muscular. En este caso, en lugar de globos, pueden aprovechar que es verano para trabajar con el niño el soplo mientras inflan flotadores, manguitos, pelotas, colchonetas, etc. ¡Hay para elegir!

     

    • Los helados pueden ser una excelente herramienta para trabajar la musculatura oral, especialmente la lengua y los labios. Jueguen a mancharse colocando un poquito de helado alrededor de la boca para después quitarlo con la lengua. Así, por ejemplo, pueden trabajar movimientos verticales con la lengua, laterales (de una comisura a otra de la boca), círculos con la lengua (relamiendo los labios), etc.

     

    • Si van a hacer un viaje largo en coche o tren, por ejemplo, pueden aprovechar para cantar canciones que le gusten o motiven al niño. Con las canciones favorecemos el desarrollo del ritmo, la prosodia y la memoria auditiva, entre otros.

     

    • Hagan distintas tareas de la casa juntos. Ejemplo: una opción para las vacaciones puede ser cocinar con el niño. Para ello, deberán hacer una lista de la compra con todos los ingredientes que necesitan, después irán juntos a comprar al supermercado, realizarán la receta paso a paso (trabajando así la organización y estructuración de ideas y del lenguaje), etc.

     

    • Lean cuentos elegidos por el niño, una y otra vez si hace falta, trabajando así el vocabulario que contiene el cuento, la estructura de las oraciones y las habilidades narrativas (qué ocurre primero, qué ocurre después, cómo termina el cuento, etc.). Pueden recrearse en las páginas que más le gusten al niño, aunque ya las hayan visto muchas veces, no pasa nada. Comenten o describan qué hay en la página, qué es lo que más le gusta, etc.

     

    • Y, simplemente, busquen ratitos cada día para conversar. No deben forzar nunca la comunicación, aprovechen que tienen vacaciones para crear un clima relajado y distendido que fomente un intercambio comunicativo donde cada uno pueda contar sus experiencias del día y escuchar al otro. También pueden decidir con el niño qué les apetece hacer el próximo día, organizar la semana entre todos,…cualquier tema de conversación será bueno.
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