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  • Disgrafía y disortografía: conceptos y tratamiento

    Disgrafía y disortografía: conceptos y tratamiento

    En relación con la dislexia y la lectoescritura los dos trastornos de aprendizaje asociados más frecuentes son la disgrafía y la disortografía. A continuación explicaremos de qué se trata y la diferencia entre ambas.

    Disgrafía

    La disgrafía es una de las dificultades específicas relacionadas con la escritura. Es un trastorno funcional, es decir, no está causada por una lesión cerebral o sensorial, ni por una deficiencia intelectual, y la dificultad principal es de tipo grafomotor  (forma y trazo de las letras). Los escolares que sean diagnosticados como disgráficos presentarán una escritura defectuosa, si no tienen un déficit neurológico o intelectual que lo justifique. Esta alteración de la escritura no se puede detectar antes del periodo de aprendizaje, es decir, antes de los siete años.

    La intervención o el tratamiento de la disgrafía tiene como objetivo:

    • Recuperar la coordinación global y manual de la escritura.
    • La adquisición de esquema corporal.
    • Rehabilitar la percepción y atención gráfica.
    • Estimular la coordinación visomotriz.
    • Educar y corregir la ejecución de movimientos básicos que intervienen en la escritura (rectilínea, ondulada).
    • Tener en cuenta conceptos tales como la presión, frenado, fluidez, etc.
    • Mejorar la ejecución de cada una de las letras.
    • Mejorar la fluidez escritora.
    • Corregir la postura del cuerpo, de los dedos, la mano y el brazo.
    • Cuidar la posición del papel.

    Disortografía

    Se puede definir la disortografía como el conjunto de errores de la escritura que afecta a la palabra y no a su trazo o grafía. En este caso la dificultad en la escritura no se presenta en el aspecto de tipo grafomotor, es decir, dejamos al margen la problemática en el trazo, en la forma o la direccionalidad de las letras. Se centra en el énfasis para trasmitir el código lingüístico hablado o escrito por medio de los grafemas o las letras correspondientes, en la asociación entre fonemas (sonidos) y grafemas (letras), en las peculiaridades ortográficas de algunas palabras en las que no está clara la correspondencia como las palabras con <b> o <v>, palabras con o sin <h> y en las reglas de ortografía.

    Encontramos que en ocasiones se ha calificado erróneamente como disléxicos a niños que presentan errores sistemáticos en la escritura, sin tener presente que la dislexia siempre implica errores en los ámbitos de la lectura y la escritura. Por el contrario, la disortografía, como un trastorno específico tan solo incluye, errores en la escritura, sin necesidad de que tales errores se den en la lectura. Un escolar con disortografía  no tiene por qué leer mal, aunque esta condición pueda darse comúnmente.

    El tratamiento de la disortografía tiene en cuenta aquellos factores asociados al aprendizaje de la ortografía, como los siguientes:

    • Percepción, discriminación y memoria auditiva: aprendizaje en relación a la discriminación fonética y la retención de datos sonoros para la transcripción.
    • Percepción, discriminación y memoria visual: entrenamiento de las funciones visuales para la correcta diferenciación de los grafemas y la retención visual de las palabras.
    • Organización y estructuración espacial: diferenciar la discriminación de los grafemas fácilmente confundible por su similitud en la forma.

     

    Ambos trastornos de aprendizaje pueden coexistir junto con la dislexia, no obstante, hay que diferenciar bien entre la disgrafía y la disortografía porque el tratamiento para superar estas dificultades es diferentes en cada uno de ellos.

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