El Síndrome de Asperger

¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El Síndrome de Asperger está reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) de carácter crónico y severo, el cual implica la alteración cualitativa del desarrollo social y comunicativo e intereses restringidos y estereotipados que son producto de la rigidez mental y comportamental del niño, pero con conservación del desarrollo cognoscitivo y del lenguaje. A menudo, se considera una forma de autismo de alto funcionamiento.

¿Cuáles son las características de un niño con Síndrome de Asperger?

Por lo general, un niño con Síndrome de Asperger tiene un aspecto exterior normal, suele ser muy inteligente y no presenta retraso en la adquisición del habla, sin embargo, presenta dificultades para relacionarse con los demás niños o adultos y, en ocasiones, comportamientos inadecuados. Su lenguaje sólo se ve alterado cuando es utilizado con fines comunicativos. Esto provoca que, en numerosas ocasiones, sean considerados niños “raros” o “extraños”.

Asimismo, suelen fijar su atención hacia un tema concreto, de manera obsesiva muchas veces, por lo que no es extraño que aprendan a leer por sí solos a una edad muy precoz, si ese es el área de su atención. Las áreas de interés pueden ser bastante limitadas (por ejemplo: horario de los trenes, números de teléfono, colecciones de objetos, etc.).

Por otra parte, tienen una comprensión muy ingenua de las situaciones sociales y la mala adaptación que presentan en contextos sociales es fruto de un mal entendimiento y de la confusión que les crea la exigencia de las relaciones interpersonales.

A modo de resumen, podemos agrupar las características de un niño con Síndrome de Asperger en seis grandes grupos:

  1. Dificultades en las interacciones sociales recíprocas: no comprenden las señales verbales y no verbales utilizadas para mejorar nuestra comprensión en las interacciones sociales, como son el contacto visual, las expresiones faciales, el lenguaje corporal, etc.

  1. Alteraciones en las habilidades lingüísticas: tienen problemas especialmente con el uso pragmático del lenguaje, que es el aspecto social, es decir, ven el lenguaje como una forma de compartir datos e información (especialmente sobre intereses particulares), no como una forma de compartir sentimientos, pensamientos o emociones. El niño muestra dificultades en muchas áreas de una conversación: pueden hablar en un tono monótono, no reaccionar a los comentarios o emociones de otras personas (no expresan placer por la felicidad de los demás), no entender el sarcasmo o el humor, o pueden tomar una metáfora literalmente. No reconocen la necesidad de cambiar el volumen de su voz en escenarios diferentes.

  1. Estrecho rango de intereses e insistencia de rutinas establecidas: necesitan una rutina y estructuración constante de su día a día, por lo que es importante anticipar los cambios para contrarrestar la ansiedad. Además, se vuelven demasiado concentrados u obsesionados con un solo objeto o tema de interés, ignorando todos los otros. Quieren saber todo sobre este tema y, con frecuencia, hablan poco de otra cosa.

  1. Torpeza motora: estos niños pueden mostrar retrasos en el desarrollo motor y comportamientos físicos inusuales como retardo en ser capaz de montar en bicicleta, agarrar una pelota o trepar un equipo de juego; torpeza al caminar o realizar otras actividades, comportamientos repetitivos en los cuales algunas veces se lesionan y aleteo repetitivo con los dedos o movimientos de todo el cuerpo.

  1. Problemas cognitivos: presentan una incapacidad para hacer inferencias sobre lo que una persona está pensando y, por ello, tienen dificultades para empatizar con los demás. Además, esta rigidez de pensamiento (falta de flexibilidad cognitiva) interfiere con la resolución de problemas, planificación mental, control de impulsos, flexibilidad en los pensamientos y las acciones y la habilidad de mantenerse enfocado en una tarea hasta su finalización. También la rigidez dificulta su participación en un juego imaginativo.

  1. Sensibilidad sensorial: puede ocurrir en uno o varios sentidos (vista, oído, olfato,  tacto, gusto).

¿Cómo podemos favorecer el desarrollo de niños que presentan Síndrome de Asperger?

Si es el padre o el educador:

  • Aceptándolo tal como es.
  • Proporcionando un ambiente ordenado, organizado y una supervisión diaria (horarios, rutinas). Además, debemos ayudarle a organizarse, programando las tareas con anterioridad, así sabe lo que se espera de él.
  • No se le deben dar muchas órdenes al mismo tiempo, pues se liará y no hará ninguna. Es mejor dar órdenes cortas y de una en una.
  • Dando refuerzo frecuente e inmediato ante conductas aceptables.
  • Reconociendo el esfuerzo realizado por el niño, aumentando así su autoestima. Debemos hacer un mayor uso de la recompensa que del castigo, y siempre deben cumplirse ante sus acciones.
  • Dándole pequeñas responsabilidades.
  • Ajustando las expectativas (son menos maduros en sus capacidades para aceptar la responsabilidad, para completar sus tareas, seguimiento de órdenes o regular sus emociones).
  • Fomentando sus puntos fuertes, sus facultades.
  • No gritar, pues no se consigue controlar la conducta y altera al niño.
  • Compartiendo actividades que sean agradables. Esto es esencial para no centrar la relación únicamente en aspectos escolares.
  • Y, sobre todo, recuerde que la mayoría de niños con síndrome de Asperger pueden funcionar bien en la mayoría de los aspectos de la vida, de modo que esta afección no tiene que impedir que se pueda desenvolver bien en el mundo académico y social.

Si es un amigo:

  • žUtilice la relación con esa persona para aprender las cosas que tolera y las que no en una relación social (a menudo, se aburren o irritan fácilmente y no encuentran una manera de decirlo). A medida que hable con su amigo, se dará cuenta de los temas con los cuales se siente cómodo.
  • Puede resultar difícil entablar una conversación con él en determinadas situaciones. Para ello, puede hablar de los intereses de su amigo y compartir después los suyos sin que le pregunte, ya que no pensará que debe contestar.
  • No trate a su amigo de manera diferente a como nos gustaría ser tratados. Al acercarse, siéntese a su lado, cuando lo presente a los demás, hágalo de forma natural, etc.
  • No deje que sus emociones salgan cuando está junto a su amigo, pues decirle cómo se siente (incluso cuando salta a la vista) es una habilidad social utilizada comúnmente, pero no espere qué él / ella haga lo mismo. Este tipo de interacción les parece demasiado extraña, por tanto, deje que su amigo tome la iniciativa.
  • Si siente que su amigo está actuando de forma extraña, no le llame la atención a menos que esté en peligro o vea que puede tener problemas. Puede decirle algo de manera amistosa, como “estás molestando” o “por favor, no hagas eso”. Si pregunta el por qué, explíquele los motivos claramente, ya que las personas con Síndrome de Asperger no reparan en estas cosas, a pesar de que pueden llegar a ser muy inteligentes.
  • Evite utilizar sarcasmos, ironías o frases con sentido figurado, ya que pueden no entenderlas.