Influencia de la respiración bucal en los aprendizajes

El síndrome del respirador bucal es una alteración clínica que presentan muchos niños en las primeras etapas del desarrollo.

Teniendo en cuenta que se trata de una disfunción que puede influir negativamente en muchos aspectos de la vida del niño, sería conveniente poder valorar este déficit tan pronto como sea posible.

¿Cuáles son los síntomas más relevantes que nos pueden ayudar a detectar el síndrome del respirador bucal?

  • Alteración del sello labial (contacto insuficiente de los labios)
  • Babeo
  • Apneas del sueño
  • Dificultades respiratorias
  • Alteraciones en el desarrollo facial (paladar estrecho)
  • Deglución atípica
  • Dificultades auditivas
  • Alteraciones posturales
  • Déficit de atención
  • Dificultades de aprendizaje

A menudo es el pediatra o el profesor de la escuela quien detecta este tipo de dificultades y «alertan» a los padres, ya que, con frecuencia, el niño respirador bucal presenta dificultades de atención y de concentración.

No obstante, si observamos que nuestro hijo ronca mucho, o tiene dificultades respiratorias, o se pasa el día con la boca abierta, o se levanta por la mañana con gafas, es importante tener en cuenta que, tal vez, sería conveniente realizar una valoración exhaustiva para corregir esta alteración lo antes posible.

El síndrome del respirador bucal no la valora un único profesional, sino que se trabaja de manera multidisciplinaria, ya que son diferentes las causas que la pueden haber provocado.

A continuación indicamos las más comunes:

  • Hipertrofia adenoidea o de las amígdalas.
  • Succión digital prolongada.
  • Enfermedades neuromusculares.
  • Maloclusión

 

Teniendo en cuenta esto, los profesionales encargados de valorar esta alteración son:

  • Pediatra
  • Otorrinolaringólogo
  • Odontólogo
  • Logopeda

Incidimos en la importancia de un tratamiento precoz, porque si el niño presenta una musculatura oro-facial hipotónica o con dificultades de movilidad, a lo largo del desarrollo del niño, podemos encontrarnos con características como; interposición lingual, incompetencia del sello labial, maloclusión y aspectos relacionados con el habla como son las dislalias (dificultad para producir determinados fonemas del lenguaje de manera correcta).

Consecuencias en los respiraderos bucales de larga duración.

En primer lugar, el hecho de respirar por la boca puede conllevar muchas de las alteraciones mencionadas anteriormente.

Por otro lado, podemos encontrarnos con niños que siempre han tenido instaurado este hábito y, esto, puede provocar otro tipo de problemas, por ejemplo;

Dificultades o alteraciones a nivel digestivo. El hecho de tener poca tonicidad lingual y, a menudo, el hecho de masticar inadecuadamente los alimentos, puede provocar perturbaciones a nivel de nutrición.

También es muy importante tener en cuenta que, los niños que presentan este hábito, muchas veces presentan, simultáneamente, dificultades de atención y comprensión, por lo que, a menudo, son niños que presentan dificultades o retraso en los aprendizajes.

Esto no quiere decir que, todos los niños que tienen instaurada una respiración bucal deban presentar estas dificultades, pero no debemos olvidar que, cuanto antes se diagnostique la patología, más bien se puede empezar a trabajar para instaurar un hábito de respiración correcto, es decir, la finalidad sería incorporar una respiración nasal adecuada.

Una vez se consigue mejorar o corregir este hábito, el cambio en los niños es muy significativo.

Lo podremos observar con una mejora en la capacidad de atención, de concentración, en el descanso que consiguen mientras duermen, ya que, a menudo, el hecho de roncar también desaparece, en una mejora a nivel facial, disminuyen o desaparecen las gafas (pigmentación órbita-facial), es decir, la mejora que se consigue con un buen tratamiento influirá muy positivamente en el resto de actividades de la vida diaria de los niños.