Los hábitos de estudio en los niños

Los hábitos son actos que se adquieren poco a poco a través de la experiencia y acaban automatizándose con la práctica, repitiéndose de manera regular. Concretamente, un hábito de estudio es un conjunto de acciones destinadas a estudiar que se repiten y que son las determinantes del rendimiento y de los resultados académicos del niño. Su adquisición requiere tiempo y práctica, por ello, es importante entrenar a los niños desde un primer momento en la construcción de buenos hábitos de estudio.

¿Cómo debemos inculcar el hábito de estudio? ¿Qué aspectos debo tener en cuenta?

 

  • En primer lugar, la organización es básica y deben tener en cuenta tanto el espacio como el tiempo. Es importante tener un lugar donde estudiar con un ambiente adecuado de luz, temperatura y silencio. La mesa debe estar despejada, evitando las distracciones que puedan provocar objetos innecesarios. Respecto al tiempo, es conveniente que los niños dispongan de un horario de clase y horario semanal en el que quede reflejada la organización de cada día. Lo importante no es el tiempo que dediquen a cada cosa, sino que cumplan con los horarios programados.
  • Comenzar lo antes posible la disciplina del estudio (normalmente, en Educación Primaria, con la iniciación de la lectoescritura), es decir, que los niños se acostumbren a estudiar y hacer sus tareas o deberes pendientes en un mismo lugar y dedicar un tiempo al día a dicho estudio y tareas escolares, para que lleguen a Secundaria con el hábito ya adquirido.
  • Hacer que el niño tenga una rutina establecida todas las tardes: cuando se llega a casa por las tardes, primero hay tiempo para merendar, para hablar de cómo ha ido el colegio, comentar anécdotas nuevas, etc. Después, es hora de ponerse a estudiar o hacer los deberes, sin discusión. Deben aprender que todos tenemos un determinado horario y responsabilidades y hay que cumplir con ellas. Una vez terminados los deberes, pueden disfrutar de un tiempo de juego como refuerzo. Es aconsejable empezar con los niños pequeños dedicando una hora todos los días a leer un cuento, hacer un dibujo, puzle, etc.
  • Proponer metas accesibles y a corto plazo. No pretendan conseguir grandes logros, empiecen por cosas que el niño pueda conseguir sin demasiado esfuerzo (por ejemplo, estudiar una página). Es importante, antes de comenzar a realizar una tarea, saber qué objetivo queremos lograr (por ejemplo, estudiar una página, hacer cuatro ejercicios, etc.).
  • Enseñar al niño que las tareas se realizan de manera organizada y deben completar los ejercicios por orden, ya que muchos niños tienden a leer o copiar las preguntas de los ejercicios seguidamente (primero, repasamos el temario, después escribimos la primera pregunta y finalmente anotamos la respuesta. Así, sucesivamente hasta completar todos los ejercicios). Esto se puede practicar con cualquier actividad rutinaria (por ejemplo: si el niño está jugando con un juguete y quiere comenzar a jugar con otro, hay que recoger el primero para poder utilizar el segundo).
  • Hacer que empiecen por lo más difícil y dejen lo más sencillo para el final. Lo más sencillo requiere menos esfuerzo, por lo tanto, al hacerlo evitamos así que se desanimen por cansancio.
  • Subrayar el contenido importante de un texto les ayudará a fijar conocimientos y les prepara para los cursos posteriores en los que el contenido a estudiar aumente considerablemente.
  • Si necesitan ayuda, trabajen con ellos hasta que adquieran el hábito de hacerlo solos. ¡Ojo! No se trata de hacerle los deberes, sino de orientarles en la formulación de preguntas y elaboración de respuestas. Al principio, tendrán que ponerse con ellos todos los días sin excepción, pero con el tiempo verán que pueden ir dejándolos solos porque van adoptando la costumbre de ponerse a trabajar todos los días. Recuerden, una vez finalizados los deberes, entonces pueden jugar (si los niños ponen la televisión mientras meriendan, luego no habrá forma de apagarla para ponerse a estudiar).
  • Enseñar a dedicar tiempo al repaso. Para que los aprendizajes se mantengan y se construyan, es necesario repasar los conceptos. Además, con el repaso aprenden también a revisar sus ejercicios.
  • Reforzar sus logros. Cada vez que el niño cumpla con lo planificado, debemos reforzarle para que siga motivado en su hábito de estudio. Es fundamental que sea consciente de los avances y de los beneficios que sus actos le aportan.